lunes, 17 de abril de 2017

Divinidades femeninas de Egipto

En el antiguo Egipto existían diosas encargadas de los más diversos cometidos. Algunas eran divinidades protectoras de la salud, cuidaban a los niños y a las mujeres durante el parto. Pero también las había guerreras, encargadas de las artes y responsables del orden del universo.


Isis, la salvadora de Osiris

Egipto
Isis, en el Museo Arqueológico
de Estambul




Isis es una de las diosas más importantes. Salva la vida de Osiris cuando éste cae muerto al enfrentarse a su hermano Set. Isis se transforma en milano y agita sus alas para devolverle la vida. Más tarde, ambos enseñan a los egipcios a trabajar el campo y les entregan el conocimiento de la medicina.








Hathor, la señora del inframundo

Otra de las diosas más importantes era Hathor, que podía mostrarse como una leona, una vaca, una serpiente o con apariencia humana. Era la divinidad de la tierra de los muertos y también protegía a los faraones en su nacimiento. La música era una de las maneras que tenía de combatir el mal.

Se cuenta que esperaba a los seres que abandonaban este mundo, para ofrecerles comida y agua, y así intentar que su paso al mundo de los muertos fuese más fácil. Todos los egipcios anhelaban contar con su protección en su viaje por el inframundo, ya que sabían que Hathor cubría con su túnica a sus elegidos, para así librarles de todo mal.


Diosas protectoras de las mujeres embarazadas

Heket protegía a las mujeres en el momento de dar a luz y se dejaba ver con apariencia de rana, que representaba la prosperidad que acompañaba a las aguas del Nilo. Asimismo, era la diosa de las comadronas.

Otra de las divinidades protectoras era Mesjenet, que se encargaba de adivinar el futuro que le esperaba al recién nacido en este mundo.


Bastet, la diosa gato

Esta es una de las diosas más conocidas de Egipto. Se la representaba al principio como una leona, pero paulatinamente fue cambiando hasta adquirir forma humana con cabeza de gato. Cada año se celebraba un festival en su honor, al que acudían cientos de personas de todos los lugares. Protegía el hogar y la maternidad, y también proporcionaba alegría y abundancia.

El gato era un animal muy querido en Egipto, especialmente por los nobles, aunque poco a poco fue ganándose también el aprecio del pueblo. En la festividad de Bastet, los gatos que habían muerto se embalsamaban y se enterraban en lugares sagrados, con la creencia de que eran capaces de llevar al otro mundo los mensajes que les habían dado sus dueños en la vida terrenal.

Beatriz Moragues - Derechos Reservados


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