miércoles, 23 de noviembre de 2016

Apolo, el dios de la juventud

Apolo es el dios siempre joven, atractivo e inteligente. También es un amante de las artes, de la música, de la poesía. Todos piensan que es el más poderoso de los dioses y también se le conoce como la divinidad de la luz. Es el padre de Asclepio, el dios de la medicina.


Apolo es hijo de Zeus y de Leto, fruto de una aventura que enfurece a Hera, esposa de Zeus, y hace que persiga por toda la Tierra a la amante de su marido para impedir que sus hijos nazcan. Pero Leto consigue al fin esconderse en una diminuta isla llamada Asteria y allí llegan sus hijos al mundo, en primer lugar Artemisa y en segundo lugar su hermano Apolo, que cuando al nacer toca con su pequeño cuerpo la tierra de la isla, inmediatamente el oro y la riqueza florecen en ella, llevando al lugar una prosperidad nunca antes conocida.

Transcurre el tiempo y Apolo parte hacia Delfos. Allí se encuentra con el Dragón Pitón, protector del oráculo de Temis, pero que al mismo tiempo inunda de desgracias la vida de los humanos en la Tierra, cubriendo de lodo lagos y ríos, y dando muerte sin motivo a animales y personas. Apolo, al descubrirlo, se enfrenta a él, matándole con sus flechas. Sin embargo, a pesar de que ayuda a los humanos, Apolo es un dios orgulloso que tiene claro que él está por encima de los mortales.


Los amores de Apolo

Este dios de la luz es bisexual y tiene múltiples amantes, hombres y mujeres. Uno de ellos es Cipariso, descendiente de Hércules, al que Apolo obsequió con una jabalina para cazar, pero el joven cometió el error de dar muerte a un ciervo domesticado. Cuando se dio cuenta, su dolor fue tan grande, que le suplicó a su amante que le permitiera llorarle por toda la eternidad. Apolo se lo concede y lo convierte en ciprés.

Más tarde se enamora de Dafne, pero esta vez ella no le corresponde y escapa a la montaña, donde se transforma en laurel.

Apolo también tiene una aventura con la cazadora Cirene, de la que nace Aristeo, que con el tiempo se convertirá en el dios de los árboles, de la agricultura, del ganado, de la apicultura y de la caza. La ninfas le enseñaron desde pequeño a domesticar las abejas y los olivos, y a elaborar el mejor queso.


El dios del conocimiento

Apolo comparte con su hijo Asclepio la facultad de aliviar el dolor y de hacer desaparecer cualquier dolencia. También, como demuestra con el dragón Pitón, puede vencer a los seres que cubren de desgracias la Tierra.

Asimismo, nada escapa a su conocimiento. Conoce todas las palabras, los pensamientos y las acciones. Nada puede ocultarse a su mirada, sin importar la distancia. Sabe como curar cada enfermedad y como corregir cada error. Sabe lo que late en cada gota de agua del mar y el número de granos de arena que conforman un desierto.

Beatriz Moragues - Derechos Reservados


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